martes, 3 de febrero de 2009

el amor y el poder


Erich Fromm habla del amor y su búsqueda como forma de poder volver al origen de la unidad, complementariedad, romper el esquema de la separación, del individualismo, volviendo al amor, al origen, o para algunos, volver a Dios. El hombre valora su individualidad cuando sabe que puede transformar su vida, cuando se siente dueño de su realidad y se empoderar, cuando se quiere a si mismo y a partir de allí quiere al resto. La tesis de Marx (desde la perspectiva mas epistemológica) habla del poder como forma de liberación de todo yugo explotador. Fromm habla del amor como la única forma de liberación, de reencuentro con el otro, con lo de afuera e identificarlo como propio, como el “todo”, como el “nosotros”. Desde esta perspectiva el hombre se libera cuando conoce lo que siente, conoce su mundo exterior e interior y logra dominar sus realidades; se empoderar, conquista sus dominios y se hace libre.

Poder tiene que ver con creer que eso, el poder, es tuyo, con saber que hay cosas que puedo hacer porque tengo poder en ello, y para tener poder tener “poder” en ello es necesario creer que se puede. Los líderes que creen en su visión luchan por ello y logran cambiar la historia, por ello un Colón, un Lautaro, un M. L. King, etc. pero el poder toma fuerza cuando se reencuentra con la fuerza liberadora del amor. Cuando hablo de amor me refiero a tener fe en ello, a amar ello. El amor no es un sentimiento nada mas, el amor es la base de toda emoción; se quiere porque se ama y se odia porque se ama (solo la indiferencia es antagónica al amor porque desde allí ya no existe emoción), mas el amar tiene relación con la fe cuando se cree en las cosas solo por creerlas, cuando se hacen las cosas por amor, por fe, por fuerza, por convicción. Desde esta perspectiva el amor revolucionario es el que ante todo nunca deja de tener fuerza en lo que hace y hace las cosas porque las cree. Desde esta perspectiva, para cambiar las cosas solo se necesita tener fe en que se pueden cambiar, tener poder para cambiarlas, y por ello, tener la fuerza más poderosa para realizar las cosas, poder amar.