domingo, 3 de mayo de 2009

El momento de...

A veces es necesario romper con todo para regenerarse. Es necesario destruir todo lo que se ha escrito para realzar el vuelo nuevamente. Destruir para construir, e allí el dilema. Pero cuesta tanto zafarse del pasado que el proceso de regeneración puede ser tan doloroso como la misma muerte. Como la filosofía cristiana, morir para volver a nacer, resucitar de entre la muerte. Antagónicamente, un férreo opositor del cristianismo como Nietzsche nos enseña con respecto a la historia que es necesario romper con la tradición, con todo lo vivido, destruirlo para volver a emerger lo nuevo, lo glorioso, lo magnámico, y desde allí germinar la nueva historia del hombre. Poder volver a ser el hombre Ahistórico (sin historia) para desde allí crear la nueva historia. Nos enseña a romper con el pasado y generar la nueva visión. Y es que a veces las ataduras del pasado pueden ser tan agotadoras que no nos permiten crear, transformar, revolucionar nuestro presente, y por ello, mucho menos nos permiten crear nuestro futuro. De alguna manera es necesario descargar la mochila y aligerarse ante la vida. El proceso será solitario, duro, tenebroso, pero será necesario para volver a emerger de la destrucción. Hay cosas que son inevitables, como lo escribió Paulo Cohelo en La Quinta Montaña, y dentro de ellas, lo inevitable es conocer el dolor y el sufrimiento. ¿Cuál es la gracia de tal devenir? Que solo conociendo el dolor y el sufrimiento seremos capaces de conocer la alegría y el placer cuando nos llegue el momento. Por lo demás, quizá ahora solo sea la hora de vivir el momento.

2 comentarios:

Cristian dijo...

De alguna manera siempre me das la respuesta que ando buscando y este post calsa justo con la solución que tenía en la mente y no sabía expresar.

Pero no, no es el momento de vivir, hemos vivido demasiado, es el momento de crear y regenerar, es casi utópico pensarlo, será difícil pero es la mejor solución, todo sería más fácil si tubiera el mundo en las manos, pero no es bueno jugar ser Dios, ni tampoco hacer el papel de egoísta.

Anónimo dijo...

Está bien dejar quizás un pasado nublado, que nos aprisiona y nos carga de historicismo como bien decía mi buen amigo nietzshe. No hay para que seguir con los viejos paradigmas si se ha demostrado que la "historia" no sigue un curso y que no aprendemos nada del pasado.
Pero quizás no estamos en un momento de crear, hemos progresado mucho y es momento de aplicar los conocimientos de la Historia para resolver nuestros problemas de la actualidad, siendo uno de los más importantes el medio ambiente y diferencias sociales. Lo que si podemos crear son modelos políticos que se adecuen a nuestro presente. Buen blog man y buena crítica.