miércoles, 21 de enero de 2009

Otra Discusión y otro Discurso


No se trata solo de discursos parafernálicos ni incendiarios. La historia nos cuenta que muchas veces son esos grandes oradores los primeros traidores de toda lucha social. Pero tampoco se trata de que desde arriba nos salvaran, ni que para transformar la realidad social sea necesaria la conquista del poder para crear Estados rígidos o seudo estados, o federaciones, y confederaciones, etc., que regulen la convivencia y la vida de las personas. Muchos anarquistas pregonan la destrucción del estado como forma de libertad, pero si no es el estado es la banda, la tribu o el señorío que igual estipula normas, que igual te controla si quieres sobrevivir. No se trata de ver si son esas estructuras las que nos dominan y causan nuestro mal. No se trata de ver cuan rígido puede ser un estado, un parlamento, una ley, una constitución, etc. Sino de las normas que nosotros legitimamos, de cómo nosotros podemos quebrantar la legitimidad de las normas sociales para cambiar la realidad, vale decir, volver a empoderar al hombre y darle herramientas de crítica. El error que cometemos muchos simpatizantes del socialismo, en todo los aspectos (anarquistas, comunistas, sindicalistas, etc.) es creer que podemos arrojarnos las luchas de todo un pueblo y creernos representantes de este sin siquiera haberles preguntado a esta base social si necesitan ser representados. Cada idealista, luchador, o revolucionario no representa a nadie más que así mismo. Según los autores del neomarxismo el verdadero socialismo se creará desde abajo, pero no abran procesos y lideres que aceleren este proceso sino solamente el pueblo por su propia mano será el que guié las direcciones de su destino. Pero tampoco podemos condenar de inmediatamente conceptos como la patria, el estado, la fuerza de las armas, si no somos capaces de discutir esto desde la misma base social. Porque la idea de patria no es la misma que se tiene arriba ni abajo, y así con todos los conceptos y procesos. La lucha social no sirve si cada ser humano no es capaz de emanciparse a si mismo. El ser humano es poderoso en si mismo, puede revertir el curso de su historia, puede liberarse de su realidad material desde el momento en que su vida logra vencer las penurias del capitalismo bestial y la dominación. La revolución nace por cada persona, cada uno de nosotros es potencial rebelde. Si no fuese así, estaríamos subestimando a nuestra especie humana y su capacidad de pensar y crear lo nuevo. Nietzche plantea que todos tenemos un ser Ahistorico que puede transformar lo añejo y devolver lo nuevo, que podemos ser poderosos. Tal vez tengamos que hacerle caso en estos días.

1 comentario:

alternativajov3n dijo...

mmmmmmmmmm
a ver:
todos sabemos que las revoluciones siempre comienzan desde abajo y que alli se multiplican, se producen los cuestionamientos, y es desde abajo donde comienzan siempre las criticas hacia los modelos y sistemas establecidos, pero hay ocasiones(y eso bien lo enseñan las experiencias de rusia, cuba y chile) en las que se debe forzar el asalto ''arriba'' o bien, encauzar por otros metodos la llegada ''al poder''.
para evitar esas traiciones de las que hablas, debe existir ante todo una permanente vigilancia por parte del pueblo, un asambleismo y lo mas importante, impulsar la creacion de un hombre nuevo, que reniegue de las aberraciones del mundo capitalista, todas ellas, y destruir toda forma de opresion...
recordemos que marx planteaba una revolucion obrera, como punto de partida para la eliminacion del etado...¿por que ese mismo principio no podria apilcarse a una revolucion popular?...
pero cuidado, debemos identificar a un sujeto popular capaz de establecer cambios revolucionarios permanentes, no basta con platearse un '' desde abajo''porque el abanico es muy amplio de abarcar, en el bien podrian caber elementos reaccionarios en el seno del pueblo, los cuales deben ser eliminados(fisica, politica, mental e historicamente, aunque suene cruel), sino ¿de que servirian tantos esfuerzos, tantas jornadas, tantas gestas heroicas de los pueblos, si al final se alabaria ideas contra las que se lucho?...
esa es una falencia, de esta corriente de ''abajo'', lo principal se deja de lado, identificar al sujeto popular capaz de impulsar cambios revolucionarios.